Lucho Bugallo

Sr. Ministro: el campo no quiere dádivas, quiere producir

La Mesa Agropecuaria de la Coalición Cívica ARI expresa su indignación por  programa de apoyo para pequeños y medianos productores para la siembra de maíz y soja, anunciado semanas atrás por el Ministro de Economía, Sergio Massa y concretado en los últimos días, por tratarse de una clara tomada de pelo al sector económico que más ha aportado a la economía nacional y una total falta de respeto a las familias agropecuarias de todo el país.

En base a la medición realizada por la Fundación FADA, el mes de octubre de 2022 marca una participación de los impuestos sobre la renta agrícola del 61,3% para el promedio ponderado de los cultivos de soja, maíz, trigo y girasol. Es decir, que de cada $100 de renta (valor de la producción menos costos) que genera una hectárea agrícola, $61,30 es lo que representan los distintos impuestos nacionales, provinciales y municipales.

Mientras que el promedio ponderado de cultivos a nivel nacional es de 61,3%, la participación del Estado en soja es del 67,7%, maíz 53,4%, trigo 50,9% y girasol 49,9%.

En el caso de soja, en el mes de octubre los impuestos nacionales que paga una hectárea pasan de $89.986 a $104.056, en maíz de $54.480 a $69.264, en trigo de $38.069 a $41.527 y en girasol bajó de $42.693 a $34.357. Aquí queda claro que una mejora de precios o una mejora en los rindes, se traduce automáticamente en un mayor nivel de recaudación fiscal, principalmente de impuestos nacionales como derechos de exportación e impuesto a las ganancias que tiene una correlación directa con los ingresos y la rentabilidad.

Ante este panorama y teniendo en cuenta los anuncios emanados por el Ministro de Economía Sergio Massa, de «supuestos beneficios» para productores agropecuarios, que a continuación se detallan:

1) El beneficio a percibir por cada productor será de PESOS SEIS MIL QUINIENTOS ($6.500) por hectárea de SOJA declarada y de PESOS VEINTE MIL ($20.000) por hectárea de MAÍZ declarada.

2) Eso sí, sólo podrán ser beneficiarios aquellos productores de soja y/o maíz que cumplan con los siguientes requisitos:

3) No haber realizado ventas de soja entre los días 5 y 30 de septiembre de 2022, ni ventas de soja en los términos del artículo 1° inciso a) de la Resolución N° 43/2022 (26/9/22).

4) No contar con stock/existencias de soja al día 30 de septiembre de 2022 inclusive exteriorizado en «Información Productiva I» del SISA de acuerdo a lo establecido en la Resolución General Nº 4.310 de fecha 17 de septiembre de 2018.

5) Estar inscriptos en el Sistema de Información Simplificado Agrícola (SISA).

6) Haber declarado en el Sistema de Información Simplificado Agrícola (SISA), hasta el día 30 de septiembre de 2022 inclusive, para la campaña 2021/2022 una superficie destinada a cultivo de soja de hasta CUATROCIENTAS (400) hectáreas, y/o una superficie destinada a cultivo de maíz de hasta CIEN (100) hectáreas;

7) Cumplir con el procedimiento de solicitud del beneficio y carga de información establecido en el artículo 5° de la presente debiendo cumplimentarse dentro del plazo de QUINCE (15) días hábiles administrativos de publicada la presente en el Boletín Oficial. Vencido dicho plazo no se recibirán más solicitudes.

En definitiva, son tantos los requisitos que se exigen, que éstos actúan de  filtro para impedir el ingreso de productores al programa, convirtiendo al anuncio en un hecho político que busca titulares en los medios, en vez de brindar soluciones reales y concretas.

Desde la Mesa Agropecuaria de la Coalición Cívica ARI, llamamos a esto como mínimo, una burda falta de respeto y tomada de pelo. También sostenemos que si realmente quiere el Gobierno Nacional fomentar y apoyar la producción, lo que se debe hacer en principio, es unificar el tipo de cambio y a continuación, reducir la agobiante presión fiscal, eliminando principalmente los derechos de exportación, las trabas a la comercialización, permitiendo de esta manera extender las fronteras agrícola hoy limitadas no por su capacidad productiva, sino por su rentabilidad. Con más hectáreas cultivadas, hay más trabajo, más inversión, mayor producción y por ende, mayor generación de divisas.

Finalmente, hacemos formal nuestro pedido para que se le de tratamiento en el Congreso de la Nación al proyecto de ley que busca desgravar del Impuesto a las Ganancias a los fertilizantes, ya que debería entenderse que no se trata de un bien de lujo, sino todo lo contrario, de un insumo básico para la producción agropecuaria. para una justa y necesaria reposición de nutrientes y para la sostenibilidad de nuestros recursos naturales.